Desde el centro hasta el sur del continente: ¿qué simboliza el animal más imponente de la selva americana?

En nuestro continente habita una especie protectora de la biodiversidad, del agua y del bosque. Desde México hasta Argentina, a lo largo de 18 países y 7 millones de km2, se encuentra el jaguar, este gran felino conocido también como otorongo, tigre mariposa u onça pintada.

Su nombre científico es Panthera onca y desempeña un papel ecológico fundamental en el equilibrio ecosistémico, regula las poblaciones de especies menores por lo que representa el símbolo máximo de que la biodiversidad donde habita está intacta.

Además de la posición que ocupa en el ecosistema, este felino guarda una estrecha relación con las culturas americanas. Por observación y tradición han coincidido que estos animales juegan un rol crucial en la naturaleza; además de verse asombrados e interesados por la belleza y magnificencia de esta especie.

Algunas tribus ancestrales lo consideran como una ‘criatura mágica’ por su fuerza, sigilo, habilidad y velocidad. Dentro de su cosmovisión el jaguar es partícipe de sus mitos e historias, siempre rodeado de misticismo y respeto.

En la actualidad, en muchas poblaciones indígenas se usan las cualidades de esta especie para la realización de rituales con ayahuasca, una bebida tradicional indígena, y chamanismo protegiendo a las personas con su espíritu y liberando el ‘hombre viejo’ que hay dentro de ellos.

Esta es la herencia cultural que representa el jaguar, la otra cara del felino más grande del continente americano.

 

Ocelotl o Balaam, así es conocido en la cultura mexicana

Para los mayas su simbolismo está íntimamente atado a la expresión del poder. Dice la tradición de esta cultura prehispánica, que el felino controlaba las fuerzas universales del día y de la noche.

Los aztecas, otra cultura de Mesoamérica, lo significaron como un dios en su tradición, debido al respeto y temor que imponía por ser un depredador innato; su imagen era tan representativa, que esculpieron su figura en muchos de sus templos y altares.

 

Considerado como un guerrero en Colombia

Uno de los cuatro pueblos aborígenes de la Sierra Nevada de Santa Marta, ubicada en el norte del país, es el arhuaco. Este pueblo concibe la aparición del jaguar como una manifestación de lo sagrado, considerándolo como un guerrero, gobernante, guardián, portador del linaje.

Sus tradiciones les dan a entender que son los jaguares los guardianes del conocimiento, es decir, grandes sabios que poseen manejo normativo de los fundamentos tradicionales del conocimiento territorial.

 

En Perú el felino se convierte en Sol

En las antiguas culturas del norte del país, lo poco que tenían como referente a la imagen del Sol estaba asociado a círculos con resplandores formados por cabezas de felinos. Estos también se veían en dos niveles: uno representaba la noche y la oscuridad y otro, el jaguar se convertía en Sol y luz.

El respeto por los jaguares predomina en las culturas amazónicas como Chavín, Chimú, Chachapoyas, entre otras.

 

En Bolivia y Brasil

En cuanto a los bororó, asentados históricamente en Bolivia y en la Amazonia brasileña del estado de Mato Grosso, vieron a los jaguares como una fuente de vigor y un enlace al mundo espiritual.

Otra cultura que ve a estos grandes felinos como guerreros son los matsés, situados en la frontera entre Perú y Brasil. Esta comunidad busca personificar al jaguar, usando adornos faciales que se asemejen al animal, como lo son piercing en la nariz imitando los bigotes del felino, pequeños palos en la boca representando los colmillos y tatuajes en la cara como reflejo de las manchas.