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Convivir con jaguares y al mismo tiempo protegerlos, es posible

  • Con cámaras de monitoreo se lograron imágenes de dos jaguares en zona rural de Simacota, Santander, donde se presenta gran cacería por retaliación.
  • Estos hallazgos se dan en el marco de Convivencia Humano-Felino, línea de acción complementaria del Programa Conexión Jaguar de ISA, que busca sensibilizar y educar a las comunidades para generar conciencia sobre la pérdida de la biodiversidad.

Tras varios meses de estudio y trabajo con las comunidades, cámaras de monitoreo lograron registrar la presencia de jaguares en Simacota, Santander, conviviendo con las comunidades de la zona, donde se presenta cacería del felino por retaliación, una de las principales causas de que hoy el jaguar se encuentre en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), como una especie ‘casi amenazada’.

Estos registros hacen parte de un plan piloto enmarcado en Convivencia Humano-Felino, línea complementaria del Programa Conexión Jaguar, liderada por ISA, INTERCOLOMBIA, filial de ISA y Panthera, que busca sensibilizar y educar a las comunidades para generar conciencia sobre la pérdida de la biodiversidad y demostrar que puede existir una sana convivencia entre el hombre y los jaguares.

“Desde que comenzamos con este primer piloto en Simacota, Santander, zona cercana a la infraestructura de ISA en Colombia, no se han presentado reportes de conflicto humano-felino en la finca donde se están implementando las actividades del piloto, pues en el diagnóstico inicial se registraron 11 ataques depredatorios”, explicó Valeria Hincapié, líder de proyectos en Colombia del Programa Conexión Jaguar.

El plan tiene tres etapas de acción: un diagnóstico para documentar, identificar y caracterizar los ataques que se han presenciado en esta zona; talleres de sensibilización sobre la importancia del felino para los ecosistemas de la región y la implementación de un rancho en una de las fincas seleccionadas, que consiste en la reubicación del ganado y reforzar los potreros con cercado eléctrico antidepredatorio.

“En Panthera hemos apoyado la implementación de efectivas estrategias antidepredatorias en 40 ranchos en Colombia. También cabe resaltar, que, a diferencia de otras especies, el jaguar tiene la tendencia a evitar encuentros con los humanos. La percepción generalizada de que es un animal que ataca a las personas es falsa y ha justificado su cacería ilegal”, dijo Carlos Valderrama, coordinador de manejo de convivencia humano-felino de Panthera.

El experto también explicó que cuando el ser humano amplía la frontera agrícola, ocupa los territorios que habita el jaguar y se reduce la cantidad de presas silvestres para su caza. En consecuencia, este gran felino puede comer las reses que pastan dentro o cerca al bosque, por lo que es cazado en represalia por los dueños del ganado.

Se estima que en Colombia habitan aproximadamente 15.000 individuos, en Brasil 86.834 y en Perú 22.210 y se calcula que en la Amazonía hay 4,5 jaguares por cada 100 kilómetros cuadrados en áreas protegidas y 2,5 en zonas no protegidas. En Uruguay y El Salvador, ya están extintos.